Islandia Un país respira. Piedra. Viento. Luz. Sin destino. Sin plan. Sólo asombro. Camino. El paisaje permanece. El mar habla en olas. El cielo calla en gris. Y en algún punto entre ellos me encuentro – pequeño, despierto, en silencio. La luz cae. Yo también. La iglesia permanece. Una colina. Un instante. Una respiración.